Recuerde, la información presentada a través de mi página web, podcast, redes sociales y otros medios es sólo información educativa y no un consejo médico. Siempre consulte con su médico cualificado antes de realizar cualquier cambio en su plan de tratamiento. Siempre consulte con su dietista cualificado antes de realizar cambios en su dieta. Lea mi descargo de responsabilidad aquí.

Nutrición/La “Dieta de la Endometriosis”

Esta página es una conversación sober comer con endometriosis. No es mi intención contribuir aquí a las ideas falsas de “cultura de dieta” y “cultura de bienestar”. Hablo aquí sobre las creencias tóxicas.

Llevo 18 años siguiendo lo que se suele considerar una dieta restrictiva, desde que tenía 19 años. Ya no lo considero restrictivo, sino mi forma preferida de comer porque me ayuda a sentir lo mejor posible. Hablo (en ingles) sobre cómo adopté mi forma de comer y cómo mejoré mi relación con la comida en mis episodios de podcast (al final de esta página) y en mi artículo Mejorando mi relación con la comida.

No existe una dieta específica para la endometriosis.

Si bien no existe una “dieta para la endometriosis” oficial, muchas personas siguen una dieta antiinflamatoria individualizada para mejorar sus síntomas y calidad de vida. Esto no significa que siempre dejen de tener síntomas, sino que al comer de cierta manera, pueden tener menos diarrea o menos fatiga en comparación con cuando comen de otra manera. Para mí, la comida es uno de los factores que más contribuye a mis síntomas, por lo que personalmente como así porque hay una gran mejora en cómo me siento: tengo más energía y menos dolor. 

Lo que necesitamos es individual. Para algunas personas, esto podría significar limitar o dejar de comer un alimento que les enferma. Para otros, podría ser mejorar la calidad nutricional de su dieta. Para otros, podría ser aprender a cocinar.

Concéntrese en agregar alimentos en lugar de eliminarlos

Si bien podemos elimar los alimentos que contribuyen a nuestros síntomas y dolor individuales, también es importante añadir una variedad de alimentos ricos en nutrientes, comer una variedad de verduras, suficiente proteína, y grasas saludables para que estemos saciados y tengamos energía.

Esto puede ayudarnos a reducir la frequencia de comer los alimentos que nos enferman ayudarnos o a comer menos alimentos ultraprocesados, ya que comemos más de otros alimentos. Es posible que descubramos que al mejorar la calidad nutricional de nuestra dieta, naturalmente estemos limitando ciertos alimentos y no necesitemos eliminarlos.

Cuando cambié mi dieta por primera vez hace 18 años, no sabía como cocinar. Vivía de pastas, sándwiches, alimentos ultraprocesados y muchos alimentos envasados como galletas saladas, gofres congelados, etc. Cuando eliminé el gluten, sentí que me moría de hambre porque toda mi dieta se basaba en gluten. Mi concepto de la comida era muy limitado. Aunque no vivía en un desierto alimentario y había una gran selección disponible en mi supermercado local, no tenía idea que existía la mayoría de los alimentos que como hoy: una variedad de lechugas, nueces y semillas, mantequillas de nueces, diferentes cortes de carne, o la amplia variedad de frutas y verduras disponibles.

Cuando eliminé el gluten, no tenía ni idea de qué comer y, durante los primeros años, me costaba comer lo suficiente. Estaba constantemente hambrienta y débil. No estaba obteniendo suficientes nutrientes y estaba enojada, amargada y deprimida porque me sentía privada ya que todo lo que comía en ese momento había desaparecido de mi dieta. Si hubiera aprendido a cocinar y agregar nuevos alimentos a mi dieta primero (antes de eliminar el gluten), la transición a una dieta sin gluten habría sido mucho más fácil para mí, tanto física como emocionalmente.

Hay muchas maneras de agregar más variedad. Hay frutas y verduras frescas, congeladas, envasadas y enlatadas (intente encontrar verduras enlatadas con bajo contenido de sodio y enjuáguelas antes de usarlas). Podríamos agregar una verdura extra a una comida, como agregar champiñones a una lasaña o maíz a un guiso de carne. O podríamos cambiar alimentos, como descongelar fruta congelada en el microondas por postre (que los deja dulces y naturalmente un poco almibarados) en lugar de comer una galleta.

Aprender a cocinar

Esto puede ayudarle a controlar los ingredientes de sus comidas (que ayuda si uno tiene muchas intolerancias alimentarias), mejorar la calidad nutricional de su dieta y ahorrar dinero. Cocinar no tiene por qué ser algo sofisticado: aprende a asar carne y/o verduras en el horno, aprende algunas recetas rápidas para preparar comidas durante más de 10 minutos (ensaladas, batidos, pasta, avena, etc.) para cuando tenga mucha hambre o esté enfermo. 

Se puede probar una receta nueva cada semana o comprometerse a cocinar algunas noches a la semana y aumentar la frecuencia. Hay muchísimas maneras de cocinar diferentes alimentos. No sabe igual una verdura asada que cocida al vapor, en sopa o cruda. La salsa de tomate, el queso, el ajo, las hierbas o las especias pueden cambiar drásticamente el sabor de una comida. También se puede probar diferentes tipos de cocina. Resulta que me encanta la comida india y ahora es la mayor parte de lo que cocino, ¡aunque no crecí comiéndola!

Conozca su estilo de cocinar. Por ejemplo, para algunas personas, cocinar mucha cantidad para después congelar para varias comidas les funciona muy bien. Para mí, odiaba estar en la cocina durante 3 horas y cocinar varias recetas era abrumador. Además, hubo mucha limpieza después. Me di cuenta de que prefiero cocinar cada día.

¿Cómo puedo saber los alimentos que me causan muchos síntomas?

Es cierto que para algunos puede haber alimentos que contribuyan a nuestros síntomas o que nos sintamos mucho mejor al no comerlos. Personalmente, tengo varios alimentos que no como porque no me gusta como me hacen sentir a los síntomas me provocan. Pero dejo esta sección al final para enfatizar que comer con enfermedades crónicas no se trata solo de eliminar ciertos alimentos, sino de mejorar la calidad nutricional de nuestra dieta y tener una relación saludable con los alimentos. ¡Es posible que Ud. descubra que los alimentos no tienen un gran impacto en sus síntomas! 

-Trabajar con un dietista registrado, especialmente uno que esté familiarizado con las intolerancias alimentarias o los problemas digestivos.

-Algunas personas hacen una dieta de eliminación, pero estos pueden ser difíciles de seguir o dañinos para las personas con trastornos alimentarios. Típicamente, uno elimina un alimento específico o grupo de alimentos durante aproximadamente un mes y ve cómo se siente con y sin esa comida en su dieta. No base sus decisiones en la primera vez que un alimento le provoca malestar; busque un patrón: ¿le provoca malestar constantemente, incluso en circunstancias diferentes?

Un enfoque antes de realizar una dieta de eliminación podría ser mejorar la calidad nutricional general de su dieta o aprender a cocinar más recetas. Esto puede ayudarle a sentirse menos privado si decide eliminar ciertos alimentos.

-Algunas personas tienen un diario de sus alimentos. Durante aproximadamente un mes, uno anota lo que come y sus síntomas, y trata de buscar patrones. Por ejemplo, nota que cada vez que come lácteos, tiene diarrea. O que el chocolate amargo siempre le produce dolor de cabeza.

Descubrí que un diario de alimentos me resultó útil para determinar cuándo quiero comer ciertos alimentos. Por ejemplo, me di cuenta de que la carne me mantiene llena y no me da gases, así que como cordero o pollo antes de quedar con amigos. El brócoli me da unos gases horribles pero también me da energía, así que lo como cuando estoy sola en casa. Los postres como galletas o pasteles me dan neblina mental, así que me gusta comerlos de vez en cuando un fin de semana antes de relajarme y ver una película, pero no cuando estoy en fiestas o situaciones donde típicamente tienen comida así, porque no me gusta sentirme nublada cuando interactúo con mis amigos.

No hay ninguna lista de comidas que causan síntomas en las personas con endometriosis.

No hay, porque todos somos individuales. Lo que no me va bien a mí puede sentarse muy bien a otro. Por eso, cada uno tiene que aprender como los alimentos le hacen sentir. Lo que no quiere hacer es innecesariamente elimine alimentos porque cree que debería hacerlo y luego haga que su dieta sea innecesariamente restrictiva. Una dieta restrictiva puede lastimar la salud física y la salud mental. 

Aquí he escrito algunas comidas que más comúnmente causan síntomas para algunas personas, pero repito que no significa que estos sean alimentos que les enferma a Ud, ni que tenga que eliminarlos de su dieta.

-El gluten. Algunas personas encuentran que el gluten les causa muchos síntomas. Si eliminar el gluten le ayuda, puede ser debido al gluten o debido a los fructanos del trigo, que es algo que investigar. Si es el gluten, también puede ser importante investigar si uno es celíaco. O puede que no sea gluten, sino que al eliminar el gluten, elimina también mucha comida ultraprocesada y entonces aumenta la calidad nutricional de su dieta. Estas pueden ser opciones para explorar más a fondo si eliminar el gluten mejora su calidad de vida.

-El alcohol. Algunas personas encuentran que el alcohol en general les cansa, interfiere con su sueño, les causa dolor, les provoca resaca fácilmente, etc. Otras personas encuentran que es sólo un cierto tipo de alcohol: por ejemplo, el vino les va bien pero la cerveza no.

-el azúcar añadido. Al igual que con el gluten, podría ser el azúcar añadido en sí, o podría ser que al eliminarlo haya mejorado la calidad nutricional de su dieta porque come menos comida ultraprocesada.

-Los lácteos. La caseína A1 presente en los lácteos de vaca puede provocar inflamación y disfunción inmunológica en algunas personas. Los lácteos también pueden contribuir a la histamina. Algunas personas descubren que su dolor, síndrome premenstrual, síntomas menstruales, dolores de cabeza, sueño, etc., mejoran al eliminar los lácteos de vaca. Algunos también descubren que consumir lácteos que solo contengan caseína A2 (como los lácteos de vaca, cabra y oveja de Jersey) no les provocan los mismos síntomas.

-Los alimentos ricos en histamina. Para algunas personas, la intolerancia a la histamina influye en sus síntomas y cambiar a una dieta más baja en histamina puede ayudar.

Vale la pena repetirlo: cada persona es individual y lo que ayuda o perjudica a una persona no ayuda o perjudica a todos.

Algunos consejos para eliminar alimentos

Por supuesto, lo mejor sería que no tengamos que eliminar ningún alimento, pero para algunos, es una realidad que ciertos alimentos nos provocan síntomas. Sin embargo, al reducir o eliminar ciertos alimentos, la intención no es estar libre de síntomas porque igual eso no es posible. Si esta es nuestra intención, podríamos encontrar que nuestra dieta sea cada vez más restringida, lo que perjudica nuestra salud física y emocionalmente a largo plazo.

Para mí, elimino ciertos alimentos porque quiero, no porque pienso que tengo que hacerlo. Lo hago porque he aprendido a apoyar tanto mi salud física como mi salud mental. Para mí, eliminar por completo ciertos alimentos (como los lácteos), apoya mi salud física y mental, porque si bien amo los lácteos, odio los síntomas que me causan. Esos síntomas son tan severas y me incapacitan tanto que en turno afectan negativamente mi salud mental. Por eso decidí que la mejor decisión para mí es eliminarlos por completo.

Pero hay otros alimentos que no me provocan brotes tan intolerables. Aunque todavía me provocan brotes, los como porque me gustan y porque si evitara todos los alimentos que me provocan brotes, me moriría de hambre. Para mí todo se reduce a:

  • ¿Cómo afecta a mi salud física comer o no este alimento? ¿Cómo afecta a mi salud mental comer o no este alimento?

  • ¿Es un alimento muy nutritivo o no tanto?

  • ¿Con qué frecuencia quiero comerlo?

  • ¿Quiero eliminar esto por completo o simplemente puedo comerlo con menos frecuencia?

  • ¿Puedo sustituir este alimento por otro?

He aprendido a hacerme estas preguntas cómo un individuo descubriendo cómo apoyar mi mejor, pero no del enfoque de la cultura de dieta y bienestar. Es importante conocernos a nosotros mismos:

  • Quizás descubrimos que eliminar un cierto alimento puede generar obsesión o atracones de comida y, por lo tanto, es mejor limitarlo que eliminarlo.

  • Quizás descubrimos que ciertos alimentos no siempre nos causan síntomas, y si lo comemos con menos frecuencia, no nos afecta. (El gluten es así para mí. Puedo comerlo un par de veces al mes, pero si lo hago con más frecuencia empiezo a tener diarrea crónica).

  • Quizás descubrimos que podemos tolerar mejor ciertos alimentos durante las diferentes fases de nuestro ciclo menstrual o en los días en los que tenemos poco estrés y hemos dormido lo suficiente. (Este es mi caso con los alimentos ricos en histamina.)

Creo que es bueno volver a consumir alimentos que hemos eliminado de vez en cuando para ver si podemos tolerarlos nuevamente. Nuestros cuerpos cambian dependiendo de varios factores, ¡y algo que nos hacía sentir mal hace unos años quizás ahora no nos afecta!

¿Qué podemos hacer si todos los alimentos nos enferman?

Entiendo lo difícil que es eso. Hubo 3 momentos en mi vida en los que todos los alimentos me enfermaron. La primera a los 19 años cuando tenía diarrea crónica 25 veces al día durante 2 años. La segunda a los 27 años cuando tenía gastritis severa. Y la tercera a los 34 años cuando tuve por primera vez la intolerancia a la histamina.

Es terrible cuando todo le enferma. Esto puede provocar miedo a la comida, trastornos alimentarios y deficiencias de nutrientes. Pero hay esperanza – muchas veces cuando podemos mejorar nuestro estado de salud, podemos ampliar la variedad de alimentos que comemos y recuperar la alegría de comer nuevamente. Solo porque una comida o muchas comidas nos enferman ahora no significa que nos enfermarán para siempre. En cada 3 de esas crisis de salud, al final logré mejorar la tolerancia de mi cuerpo a los alimentos.

Si Ud se limita a comer muy pocos alimentos porque todos le enferman, solicite ayuda a su médico o a un dietista registrado, especialmente uno que tenga experiencia con intolerancias alimentarias, síndrome del intestino irritable o enfermedades crónicas. Un profesional puede ayudarle a determinar cuáles son los alimentos que le provocan síntomas severos y, al mismo tiempo, ayudarle a comer las proteínas, la fibra, las grasas y los alimentos nutritivos que necesita.

Es posible que también necesite trabajar en su salud intestinal, que puede ayudar a algunas personas cuando tienen problemas digestivos. Usar enzimas digestivas, tomar suplementos para ayudar al ácido del estómago, abordar el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado o la disbiosis intestinal, hacerse pruebas de alergias alimentarias y más, a menudo pueden ayudarnos a tener menos síntomas y una mejor digestión. Es posible que necesitemos cambiar cómo comemos para no tener nuestro nivel de azúcar en la sangre como una montaña rusa. Es posible que tengamos otra condición concomitante que deba abordarse, como enfermedad inflamatoria intestinal, gastroparesia, síndrome de activación de mastocitos u otra cosa.

Comer una variedad de alimentos no sólo ayuda a obtener la nutrición que necesitamos, sino también a la salud intestinal. Por ejemplo, he pasado los últimos años ampliando la variedad de alimentos que puedo comer con comprar frutas y verduras congeladas y comer una cucharada de una diferente junto con mi comida, rotandolas a lo largo de varios días. Si bien todavía hay algunos alimentos que no tolero, con el tiempo esto ha ayudado mi cuerpo a desarrollar más tolerancia a diferentes alimentos y también a satisfacerme al comer más sabores.

No solo se trata de la comida

Muchos alimentos diferentes me provocan síntomas, pero con los años he aprendido que no se trata sólo de la comida en sí. También se trata de mi relación con la comida y pequeñas cosas que a menudo se pasan por alto:

  • Masticar bien la comida para ayudar con la digestión.
  • Comer en estado de relajación: no tener prisa al comer, sentarme en la mesa a comer despacio.
  • La forma en que se cocina la comida: Por ejemplo, sólo puedo comer patatas hervidas pero no asadas al horno. Los huevos cocidos están bien para mí, pero no los fritos. No puedo comer verduras crudas pero asadas está bien. Etc.

La hora a la que se come y la frecuencia pueden afectar cómo uno se siente. Algunas personas se sienten mejor comiendo 6 comidas pequeñas al día, otras comen 2 comidas grandes. Algunos encuentran que desayunar mucho les da más energía, otros encuentran que esperar para comer hasta media mañana es mejor para ellos. Al prestar atención a nuestro cuerpo y a las señales de hambre, podemos encontrar lo que funciona mejor para nosotros.

Para más información (en inglés)

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