Recuerde, la información presentada a través de mi página web, podcast, redes sociales y otros medios es sólo información educativa y no un consejo médico. Siempre consulte con su médico cualificado antes de realizar cualquier cambio en su plan de tratamiento. Siempre consulte con su dietista cualificado antes de realizar cambios en su dieta. Lea mi descargo de responsabilidad aquí.

Dejar de Culparse

No es su culpa

Aunque no sabemos qué causa la endometriosis, una cosa es cierta: Ud no causó su enfermedad y no es su culpa.

  • No está enfermo porque come X o no hace suficiente Y. No está enfermo porque no se cuida “lo suficientemente bien”.

  • No está enfermo porque está siendo castigado por ser una “mala persona”.

  • No está enfermo por su trauma infantil, porque no se ama lo suficiente o porque “rechaza su útero” (no son mis palabras, son declaraciones de algunas personas en Internet).

  • No está enfermo porque todo está en su cabeza o es psicosomático.

Está enfermo porque tiene una enfermedad incurable llamada endometriosis. Tardé mucho tiempo en darme cuenta de que no es mi culpa que estoy enferma. No necesito juzgar cómo me cuido; tener endometriosis no es un reflejo moral sobre mi carácter. Desafortunadamente, con enfermedades como la endometriosis que son poco conocidas y reciben poca financiación, hay una gran cantidad de declaraciones falsas en Internet de personas mal informadas (incluso de personas con buenas intenciones), sobre las supuestas causas y curas (la endometriosis no tiene cura) para la endometriosis.

“Saludismo” y “nutricionismo”

No ayuda que nuestra sociedad está impregnada por el saludismo, que la idea de que la salud es la responsabilidad exclusiva de la persona y, por tanto, un reflejo de su esfuerzo o su moral. Esta creencia, y especialmente su derivación, el “nutricionismo”, pone mucho énfasis en las “decisiones” que hace la gente, sin tener en cuenta el hecho de que las opciones están determinadas y limitadas por innumerables aspectos que están fuera de la esfera de control de la persona. Tales como: el acceso, los privilegios, la suerte, la pobreza, los sistemas de opresión, las desigualdades, la falta de tiempo, las tradiciones culturales, etc.

Por ejemplo, si alguien tiene inseguridad alimentaria, la única opción para esa persona es comer lo que tiene a su acceso. Mientras que alguien con más privilegios (que realmente tiene dinero y acceso) puede tener múltiples supermercados y alimentos para elegir. O por ejemplo, alguien que tiene dos trabajos de tiempo completo o tiene niños pequeños suele tener mucho menos tiempo para hacer ejercicio todos los días o dormir lo suficiente cada noche.

La cultura del bienestar a menudo ignora, o incluso niega, el papel que desempeñan los determinantes sociales de la salud. Sin embargo, la OMS dice que las investigaciones muestran que los determinantes sociales pueden ser más importantes que la atención médica o las decisiones sobre su estilo de vida a la hora de influir en la salud.

“Los determinantes sociales de la salud (DSS) son los factores no médicos que influyen en los resultados de salud. Son las condiciones en las que las personas nacen, crecen, trabajan, viven y envejecen, y el conjunto más amplio de fuerzas y sistemas que configuran las condiciones de la vida diaria. Estas fuerzas y sistemas incluyen políticas y sistemas económicos, agendas de desarrollo, normas sociales, políticas sociales y sistemas políticos. Los DSS tienen una influencia importante sobre las inequidades en salud: las diferencias injustas y evitables en el estado de salud que se observan dentro y entre países. En países de todos los niveles de ingresos, la salud y la enfermedad siguen un gradiente social: cuanto más baja es la posición socioeconómica, peor es la salud.” [Fuente: El sitio web de la OMS.]

El saludismo y el nutricionismo pueden llevarnos a muchos juzgar y culpar, a menospreciar a las personas, a tener gordofobia, a discriminar, a tener trastornos alimentarios o conductas obsesivas de salud, y más. En lugar de abordar las desigualdades en todo el mundo, que pueden desempeñar un papel muy importante en la salud, la cultura del bienestar las ignora convenientemente. Dice que si todos tomáramos las decisiones “correctas”, ¡estaríamos sanos! Si viviéramos “mejor”, si viviéramos perfectamente, entonces nunca tendríamos problemas de salud. ¡Pero eso es ridículo y falso! En lugar de apoyar a las personas con enfermedades crónicas, la cultura del bienestar dice erróneamente que debemos culparlos porque la salud se considera una acumulación de nuestras decisiones individuales.

Cultura del bienestar y culpabilidad

Creo que la dieta y el estilo de vida son una herramienta poderosa que puede devolvernos parte de (pero no todo) nuestra agencia y control sobre nuestra salud. Para muchos, encontrar los hábitos individualizados que nos funcionan pueden mejorar nuestra calidad de vida hasta cierto punto. Pero es fácil internalizar los mensajes tóxicos y capacitistas de la cultura del bienestar y caer en restricciones innecesarias, ortorexia, culpa, obsesión, trastornos alimentarios, sentimientos de vergüenza, etc.

La cultura del bienestar nos hace sentir que tenemos que esforzarnos, hacer dieta, gastar, etc. constantemente para poder alcanzar el bienestar. Que si no dedicamos cada segundo a su rígida versión de una vida “saludable”, entonces estamos fallando y merecemos estar enfermos. La cultura del bienestar me lavó el cerebro para hacerme creer que mis síntomas se debían a que no me esforzaba lo suficiente: que si aprendiera a vivir de la manera “correcta”, eso me sanaría. Por ejemplo, en los días en los que me costaba comer debido a las náuseas, o ni siquiera podía levantarme de la cama debido al dolor (y mucho menos hacer ejercicio), me sentía avergonzada e inadecuada. Estaba convencida de que no estaba haciendo lo suficiente para ayudarme a mí misma, cuando en realidad lo que necesitaba era llenar mi barriga con cualquier comida que pudiera retener, además de descansar. Eso era lo que necesitaba ese día.

Durante años, fui realmente obsesiva con mi salud y súper rígida con mis rutinas y decisiones, con la culpa y el juicio al frente. Cuanto más lograba controlar mis síntomas con la dieta y el estilo de vida, más controlaba mi alimentación y mis hábitos. Si bien al principio se sintió empoderador, se transformó en sentimientos de culpa: que no me estaba esforzando lo suficiente, que no debería haber comido X, etc. Me tomó mucho tiempo dejar de lado esas creencias.

Hoy en día sigo siendo bastante estricta con lo que hago, ya que mis síntomas son graves y están muy ligados a mi forma de comer y de vivir, pero mi enfoque ahora es de amor y comprensión, sin miedo ni culpa, lo que ha ayudado muchísimo en mi salud mental. Hago lo mejor que pueda, sabiendo que mi mejor es diferente de lo mejor de otra persona, y que mi mejor será diferente día a día, porque cuidar de mí misma implica tiempo, energía, esfuerzo y dinero, acceso, etc, que a veces simplemente no tengo. Mi mejor también ha cambiado a lo largo de los años, a medida que adquiero conocimiento y experiencia con mi cuerpo individual. Entiendo que no existe lo “perfecto”. De hecho, para mí ni siquiera existe una forma “correcta” y una “incorrecta”: a veces hago todo “bien” y todavía me enfermo. ¿Por qué? Porque tengo endometriosis y varias otras condiciones de salud.

No juzguemos a los demás por su dieta o estilo de vida… ni a nosotros mismos. Todos hacemos lo mejor que podamos y nuestra dieta y estilo de vida pueden depender del acceso, los privilegios, las preferencias personales, las finanzas, la viabilidad, las responsabilidades y prioridades, el tiempo, la energía y más.

“Sanar la endometriosis”

A menudo vemos mensajes engañosos en las redes sociales diciendo que podemos curar o sanar nuestra endometriosis si cambiamos nuestro estilo de vida y nuestra dieta. Pero la endometriosis no tiene cura. Cuando se les confronta a esas personas, algunos evitan esta semántica diciendo que su definición de “sanación o curación” no significa que ya no tienes endometriosis, sino que la endometriosis ya no te molesta. Sin embargo, controlar los síntomas o incluso volverse asintomático no es lo mismo que curarse o sanarse de una enfermedad.

Aunque algunos podrán mejorar o controlar sus síntomas a través de la dieta y el estilo de vida, otros no obtendrán tan buenos resultados. Esto no se debe a que no lo estemos haciendo bien, o que nos esforzamos lo suficiente, o que estemos fallando, sino porque la endometriosis es una enfermedad compleja, desafiante e incurable que necesita un enfoque multidisciplinario con cirugía de escisión como piedra angular para que una persona vea el mayor alivio en sus síntomas y la máxima mejora en su calidad de vida.

Hay todo tipo de declaraciones culpándonos de nuestras enfermedades o estado de salud, y es fácil internalizar esos mensajes. Así que sólo quiero decirle que no es su culpa tener endometriosis. Nunca ha sido culpa suya y nunca lo será. No hay nada que pueda o no pueda hacer para tener o no tener esta enfermedad. No está enfermo porque come X o no hace suficiente Y. Está enfermo porque tiene una enfermedad incurable llamada endometriosis.

Es importante saber que:

  • La endometriosis aún puede seguir avanzando/progresando incluso si no sentimos dolor. La progresión puede significar que la endometriosis está invadiendo más profundamente el tejido, provocando más adherencias, provocando que los órganos se fusionen, etc.

  • Si nuestro dolor desaparece, ¡qué bueno! Pero nuestras lesiones de endometriosis no han desaparecido. Esta distinción es vital.

  • La única forma comprobada de eliminar la endometriosis desde la punta de la lesión hasta la raíz es la cirugía de escisión.

  • Los cambios en la dieta y el estilo de vida pueden ayudar a algunas personas a controlar su dolor, trastornos digestivos, fatiga u otros síntomas. Algunas personas tendrán un alivio total de los síntomas. Otros no tendrán ninguno.

  • No existe una dieta específica para la endometriosis ni una forma de comer o vivir para curar su enfermedad o controlar sus síntomas. Es individual para cada persona.